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shorisaua's Journal [entries|friends|calendar]
shorisaua

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Gracias a lo cotidiano [01 Apr 2012|01:52pm]
Es lo que nos hace engancharnos en situaciones de cómoda rutina. Lo inmediato, que alimenta los quehaceres básicos de ir viviendo: como el comer, limpiar, salir... 

En la visión pausada, narrada de la vida de otros. En el sentido trascendente e inexorable de la vida-muerte. En la clarividencia de la finitud de los acontecimientos, la llegada de las crisis, cuando todo se marchita... nos agarramos al ruido de lo inmediato, la cotidiana presencia de espacios y quehaceres que son una tabla de salvación en la visión lánguida de lo inexorable.

El frenesí de los primeros años de la vida, su chispeante deseo por descubrir, colmar de experiencias, todas nuevas, se pasa con los años, a una visión más moderada de los acontecimientos, hechos. El vértigo del que mira atrás y echa de menos otros tiempos, lugares, personas...

Para el aficionado a la historia o historias pasadas, para el que descubre la evolución y tránsito de los tiempos en continua mutación, para el que percibe cómo la vida se recicla continuamente... el sentido de sí mismo aparece sujeto a una existencia efímera y que será devorada por la soledad de la muerte y el olvido. Siente que su corazón, antes un motor invisible, es el reloj inexorable de su existencia: demuestra un paso del tiempo rítmico y solitario, más allá de cualquier voluntad personal por revertir su empuje hacia la vida y su deriva hacia la muerte.

La sensación de ir acumulando historias, de estar de paso una y otra vez, del inicio de la senectud... requiere de un comer cotidiano, vivir día a día. Reto que la vida nos pone ante nosotros por sobrevivir, por superar el contra-tiempo y alargar nuestra existencia.

Sumisos a las "voces autorizadas", estas nos proclaman contínuamente la necesidad de vivir sanos y en plenitud, todo a través de un recetario de buenos hábitos, elaborados con fecha de caducidad y una clara temporalidad racional: que si la vitamina C o las proteinas duran seis horas en el organismo, que si hay que tomar cada ocho horas tal ungüento para tal virulencia, que si es bueno hacer ejercicio físico varios días por semana, que si la hora más importante para comer es la mañana, que si no es bueno estar mucho tiempo solo... Todas las alusiones temporales nos recetan una vida con fecha de caducidad programada (mas o menos en la media de esperanza de vida).

La televisión genera todo un aluvión de circuitos cotidianos de entretenimiento.

Ains, a ver que dicen los de gran hermano, el fútbol de turno o el aluvión de sintonias, mensajes, personajes televisivos instalados en nuestro subconsciente cotidiano, ese que nos mueve y nos masajea el cerebro consciente haciéndolo no pensar demasiado y darle gracias a todo lo cotidiano.
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El día despues [17 Mar 2012|12:25pm]

“Que cada día sea como si fuera el último”. Es lo que provoca la sensación de cerrar un periodo de tu vida, el inicio del fin, la despedida.

A lo largo de mi corta trayectoria como interino, he estado lleno de esos “últimos días”, todos ellos circunstanciales e intensos a la vez. Días de cambios, transiciones, en los que se acaba una función y vuelta a empezar. Todas esas idas y venidas embotan mis emociones, como un forense racionalizando cuerpos.

Es simplemente, una manera de adaptarse a un medio en continua mutación. Los actores se desdoblan para verse desde fuera, como si fueran público de si mismos. Ven a través de los ojos de los espectadores, de sus aplausos, sus risas, alegrías, indiferencias. Eso les hace más poderosos, domadores de todos sus instintos. Son capaces de archivar sus emociones como si fueran frascos de esencias para un público selecto. Este dominio de los estados de ánimo, su juego circense, les  posibilita superar contextos predecibles, repetitivos, rutinarios.

De alguna manera, todos somos un poco actores y más en nuestro trabajo. Gracias a ello, vamos entrando y saliendo en la vida de los niños, en su contexto para ellos siempre nuevo, impredecible y para nosotros pulsátil, cíclico, repetitivo como una rueda de molino. Representando de nuevo la misma función una y otra vez.

En todos mis cortas y repetitivas funciones, siempre hay elementos inesperados, nuevas oportunidades al “yo” en construcción… De igual modo, en todas las funciones una de las partes más importantes es el final, el desenlace. Es lo que quedará en la memoria a largo plazo, el sabor de boca después de un gran festín, las emociones que preceden al final, al recuerdo, al cambio y que podrán generar anhelo, una mirada atrás, nostalgia, indiferencia u odio. Es el momento del veredicto, del aplauso del público, donde el torero se juega su coleta y el actor el alimento de su alma, la propia visión de sí mismo.

En todos estos días de convivencia en la Soledad (extraño juego de palabras: convivimos en soledad), encontré situaciones de resistencia a simplemente “estar de paso”, a la soledad del corredor de fondo, al itinerante y que hace de la transición, del estar suspendido en un hilo, pura rutina.

Cada vez que terminaba mi “función” en un centro, era clave el día siguiente para sentir si era cierto alivio o nostalgia mi nueva situación. De algún modo, he ido desarrollando una capacidad de avanzar rápido, reciclarme, asumir, convertir en trámite todo el proceso de metamorfosis que supone la interinidad. Sin embargo, esta vez ha sido distinto.

Fue increíble para mi, sobre todo por lo inesperado (ya que aprendí hacer del cambio una rutina) el gesto de cariño y empatía de todos mis compañeros, deseosos de saberme, mostar un gesto apoyo y complicidad en el desenlace final. Han querido instalarse en mi memoria a largo plazo, nostálgica e ilusionante a la vez. En el camino de vuelta a Málaga, no dejé de pensar en todo lo que ha supuesto para mí esos últimos momentos, tan afectuosos y sentidos. Me he sentido extraño, muy gratamente sorprendido por tanto apoyo y cariño… nunca me había pasado esto.

Durante toda la noche, me he sentido extraño, con una mezcla de tristeza y felicidad. Tristeza, por no poder compartir, de nuevo, los increíbles ratos de mesa-camilla (o casi mesa-diván) con compañeros tan agradables (auténticos “personajes” como dicen por allí); y alegría, por reforzar mi ingenua idea de que vale-la-pena-confiar en las personas, poder hacer visible lo invisible de nosotros mismos, porque hay gente buena, empeñada en mejorar el pequeño mundo del que forma parte.

Gracias a todos por evitar rutinizar mis transiciones, por todas las muestras de cariño y apoyo… por instalaros en mi nostalgia.

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El jinete polaco [13 Sep 2011|04:09pm]
"Porque la infancia había terminado tan prematuramente para ellos que luego casi no recordaban haberla conocido: fueron apartados de la escuela por la llegada de la guerra y un día descubrieron que faltaba el padre en la casa y que para sobrevivir tenían que abandonar los juegos en la calle igual que unos meses atrás habían abandonado las aulas y aprender la disciplina del trabajo que les rompía los huesos y les desollaba las manos con el trato de las sogas y de las azadas y les aplastaba los hombros bajo las cargas de leña y estiercol o de aceituna que los hombres ausentes ya no podía levantar.

Crecieron en la incertidumbre de la guerra y en la penuria del racionamiento y se aclimataron a ellas como si fueran los atributos naturales de la vida, se hicieron fuertes y tenaces antes de que se les endurecieran los huesos se les quemó la piel cuando aún no habían empezado a afeitarse, adquirieron una coriácea gravedad que muy pronto les hizo parecer mayores de lo que eran y que ya nunca perderían, y solo muchos años después, cuando han notado que envejecen antes de tiempo, descubren que no en su memoria, sino en el dolor de las rodillas y en la desconcertante fragilidad de sus vértebras, ha perdurado la injuria de una temprana expulsión de la que ni siquiera se quejaron cuando la sufrían, aletargados en el fatalismo y en la irrealidad de la infancia, como cuando los despertaban antes del amanecer para que fueran al campo y bajaban medio dormidos por los caminos de las huertas llevando al hombro una hoz o una azada que apenas sabían manejar."



Antonio Muñoz Molina.
"El jinete polaco"
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A vueltas con el tiempo [10 Sep 2011|04:53pm]
Cada vez noto con mayor lentitud parsimoniosa pero contínua, como los días se achican y se alargan de manera indefectible. Remontamos cada ciclo de dias que se encogen y ensanchan de forma mas ligera, ingravida, todo contínuo, en movimiento.

¿Cuanto hace que no nos vemos? ¿Año y medio? ¿Seis años?... Años como meses y meses como días. Todo se acumula de forma mas repetitiva y extructurada. Es más sabido cada momento, previsible. De vuelta con una nueva estación, por la que ya pasé anterioremente, buscar nuevos horizontes con una mirada cobarde a lo que dejamos detrás.

La furia de la huida de la adolescencia provoca la dulzura del regreso. A vueltas con la realidad, una y otra vez. Con el miedo de la adolescencia por no imaginar lo que serian los atardeceres 20 o 30 años despues. Despues, al cabo de ese tiempo es extraño imaginarse uno adolescente y siendo un extraño de si mismo.

Y es que pasó el verano y los días van poco a poco acortandose de manera predecible, a una velocidad que no permite su contemplación estática en el alfeizar de una ventana o en el tranco de la puerta. Ya no miramos tanto el cielo, ni la gente pasar. Sino un monitor, una pantalla, un cartelón publicitario, un neon o un escaparate.

Mientras escribo esto, siento que pasa el tiempo, que pronto tendré que llenarme de actividades rutinarias y concretas, en una espiral mas terrenal, concreta, temporal, ya que, la sensación del tiempo lo llena todo, el ir transcurriendo lo computa todo, le pone fecha de caducidad y trabajo por objetivos. Una vida llena de concrecciones, inversiones y proyectos. Es cosa del tiempo, que te hace especular, intentar adivinar el mañana, procurar hacerlo mas previsible, atado.

Eso es. Amaniatamos las cosas, el paso de los días porque cada vez tenemos más miedo a la sensación ingrávida, escurridiza de perder la noción de las cosas, para fijarnos en el instante, en lo absurdo, en recrear historias fantásticas, atemporales, oníricas que mezclan el ayer y el hoy.

Asi que hay regresar por nuestros pasos, mirar el tiempo desde otra perspectiva de lo que somos, hemos sido y hemos podido ser. La dulzura de un rastro que le da sentido a ese cada-instante-de-ahora, computado, maniatado y que hace que los días se dilanten y se encojan estivalmente de manera más pulsatil, repetitiva, angustiosa.
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entre el día y la noche [13 Jan 2011|06:18pm]
La tarde amenaza con huir, escurrirse entre las laderas y las sombras alargadas de los árboles. Su color rojizo maquilla el cielo y todo el paisaje que se desliza en mi retina, como un último grito, jadeo de un día que que se resiste a morir. Este es un momento de absoluta nitidez, especialmente efímero que aparece justo antes de anochecer, como si esta, la noche, nos advirtiera de que abrieramos bien los ojos en un mundo esencialmente en metamorfosis y que se nos antoja invisble durante todo el día.

Parece que todo ha estado ahí siempre y poca importancia tiene para nosotros. El sol excesivo nos provoca tanta cegera como la noche mas obscura y cerrada. Asi que, son en esos momentos de lucidez, de visión clarividente al atardecer, cuando la memoria fija con especial interés y emoción todo ese paisaje que nos rodea y envuelve.

Y sentir que se está ahí, integrado en todo ese espectáculo de mundo, todo lo que nos rodea y nos llena de asombro y fascinación. ¿Cuando surge todo esto? ¿Por qué surge? ¿Que será de todo esto en el futuro?

Y es que se siente que se acaba todo. Que hay que partir. Aquella visión forma parte de nuestra ensoñación, de los paisajes del alma, en los que identificamos nuestra existencia deseable, nuestra fascinación por vivir, que supera toda razón lógica y abarcable para desenbocar en el éxtasis y delirio poético.

Y con la luz de la primavera, cuántos atardeceres fascinantes nos recobrarán el deseo de ver, tocar, escuchar, oler... sentir!!!
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De año en año, de vez en vez... [01 Jan 2011|11:51am]
Cada año que pasa.

Es como si estuvieramos más cerca de la cumbre. De una supuesta cima que nos obliga a mirar hacia abajo, porque conforme llegamos a ella nos queda menos camino de ascenso. Vamos acumulando metros, altitud, pasos tras de sí. Todo un recorrido vital que nos provoca a la vez, perspectiva por la altura y fatiga por el esfuerzo.

Y nos regodeamos por lo que desde arriba se ve. Nos jactamos de haber llegado tan lejos, de estar tan distantes del llano-nido protector, que nos permitia ver a lo lejos la manifiscencia colosal de las grandes cumbres paternales que nos rodeaban, protegían e intimidaban.

Y acumulamos años como números en el cuentakilómetros. Un año más, un dígito más, más gente detrás de sí y menos delante. Empiezo a subir en esta cuesta de la vida y empiezo a estar petrificado por la montaña que acumulo bajo mis pies. A ser faro, referencia desde la altura relativa del itinerario del día a día.

Altura que carga en la mochila, indefectiblemente, nostalgia. Y es esta, la que nos permite postrarnos, sentarnos durante la ascensión para mirar el regero que dejamos tras de sí. Todo un peso que cada vez, nos impide mirar más hacia arriba de una manera ilusionante, ingenua, para quedar embelesados de lo que pudimos ser y fuimos.

Un año más, cada vez en un ramillete mayor de años, momentos cada vez más repetibles, predecibles y engañosos. La pespectiva de un año entre años es cada vez más confusa, tumultuosa y despreciable. La experiencia tiene ese fuego abrasador que arrasa una y otra vez por los mismos campos de la memoria, por lo que es ávida de nuevos bosques inexplorados, nuevas experiencias que consumir. Como el fuego, no se puede tener la misma experiencia dos veces en el mismo bosque, porque este ya quedó "arrasado" la primera vez. Asi que de niño pasamos de estar rodeados de un bosque selvático e indómito a tener de adulto todo un paisaje de horizontes definidos y yermo.

Si bien, aun quedan grandes cumbres por explorar. Sin olvidarnos del sotobosque aun no arrasado por el consumir de la experiencia.

Manos a la obra
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Momentos [10 Dec 2010|12:09pm]
Cada momento.

Otro día más, otro año más.... y me detengo para mirar al pasado. Dicen los psicólogos que sólo hay que mirar al pasado, si nos sirve para aprender, para orientarnos, reforzar las referencias... y no para caer en la nostalgia, el hastio o la melancolía, en la idea de que "todo pasado fue mejor".

Sea como fuere, el silencio, la soledad, el no tener quehaceres cotidianos, la mera contemplación.... nos lleva a pensar en lo que hicimos, en lo que fuimos, en el de dónde venimos. Y da vertigo.

Anoche pensé en todos los vericutos por los que he pasado, los sitios donde he dormido, la gente con la que he comido, los trabajos por los que he pasado, los momentos cumbres de mi vida que había tenido... y todo un sin fin de espacios, ambientes, personajes, situaciones claves, rememorables a lo largo de mi vida... y de cómo entre tantos vaivenes, casualidades, decisiones y demás elementos azarosos... he llegado a este momento.

Y no pretendo justificar la dignidad o la satisfacción de mi presente, mi "ahora". Sino, solo contemplar, urgar en el desván del recuerdo, cotillear en lo que fue, extrañado, siempre extrañado de darme cuenta de cómo una decisión o casualidad lleva a otra. Y eso me produce vértigo.

Cuántos momentos cumbres en mi vida que parecían cerrar un ciclo, llegar a una meta, conseguir unos objetivos: los títulos del colegio, instituto, universidad... obtener mi primera paga, descubrir el amor, los amigos... momentos todos irremplazables. La juventud además de llevar el ímpetu, el deseo, la alegría, subraya todos esos momentos pioneros de una manera irremplazable, sublime, única. Instantes claves que conforman la personalidad y trazan el ideario de gustos, valores, que definen la personalidad.

En mi memoria, rescataba mis años en la universidad y cómo sentía que el mundo se abalanzaba a la vuelta de la esquina, con sus alegrias y sobre todo, con sus desencantos, en esa sensación triste que supone dejar atrás definitivamente la niñez (bajo el manto protector familiar) para abrirnos hueco a codazos por ser un ciudadano más de a pie. Con la lógica caida de los mitos de juventud, que supone dar ese transcendental paso. También recordaba, como agolpaba el deseo y el instinto en plena eferverscencia, ávido por explorar, experimentar, aprender, sucumbir para por último, domesticarse.

Pensaba en el piso de Granada, en el que conviví en una (real) armonia, con grandes e irremplazables compañeros-complices-hermanos de piso. Recordaba la terrible cotidianeidad de aquel lugar en el que pasé 8 años de mi vida y ahora (-lo se de primera mano-) lo consume el vacio, el silencio y el tiempo en forma de polvo, ácaros, polillas y demás huéspedes de los espacios solitarios. Una imágen romántica y patética de lo que fue y lo que es. Imagino el vacio que impregna cada habitación de aquel mítico piso, tan lleno de cotidianeidad en aquellos años que me hace ser un poquito extranjero de cualquier otro lugar.

¿Dónde estan aquellos sueños de juventud irrefrenables, liberados de toda carga? Pues simplemente en los sueños, como sueños que fueron. ¿Dónde estan aquellos personajes que descubrias con una complicidad natural? Diseminados cada uno en sus problemas de adultez, lejos de ensoñaciones y con un ojo puesto en los problemas administrativo-estatales-bancarios propios de la ciudadanía y el otro ojo en el apoyo y cuidado de la prole venidera, aceptando que la fatiga del cuerpo y el alma debe relegar la jovialidad pura e inagotable, a una extensión metafísica del yo (las nuevas generaciones).

Pensaba tambien, como a cierta edad se puede ver cláramente los desfases por los que la vida te va llevando. Cambios contextuales, tecnologicos, culturales, sociales... Es otro razgo de adultez. El niño, el que es niño en conciencia, lo es porque precisamente carece de ella en la visión del "ahora". Para el niño, no hay momento, sino eternidad... vino de la "nada" y su proximidad con ella lo lleva al infinito. A ese todo-es-asi-siempre, sin pasado y sin futuro. Un sentido absoluto y radical del mundo, que no conoce prejuicios ni límites. Para un niño es impensable que las cosas cambien, para un adulto todo es cambio en sí mismo, todo se va desvaneciendo....


....y solo nos quedan los momentos.
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silencio!... se lee. [02 Dec 2010|11:43am]
[ mood | impressed ]

La escritura como terápia

O una manera de poder ordenar las ideas, que confluyen en la cabeza de manera desordenada y provocan sensaciones contradictorias, confusas, de hastío...etc. 

De ahí el éxito de los blogs como terápia, medicina, punto de inicio, de encuentro. Sin embargo, el límite de lo saludablemente constructivo para el ánimo y lo obsceno y frivolo se diluye. La irrupción masiva de los blogs y en su versión más explosiva y cotidiana, con los facebook, tuentis y demás medios democratizadores, provoca en estas nuevas generaciones nacidas en el reino digital, un medio tan natural e innato de comunicación a todos los niveles, que no se entiende una vida sin estos canales de irrupción del yo.

Los recursos empleados para emerger dentro del ámbito social y relacionarse en este paradigma digital, provoca nuevos problemas de orden moral, psicológico y sociológico que aún no se tienen en cuenta, ni siquiera se tienen lo suficientemente a debate. Sin duda alguna, internet es el medio de comunicación interactivo por excelencia, sin precedentes. De respuesta inmediata, y que provoca en el usuario una respuesta interactiva, reactiva o proactiva.

La educación progresista de estas últimas décadas se ha llenado la boca abanderando la libertad y deshibición de los niños como mecánica pedagógica, abortando cualquier amago de coarcción de esa libertad, inibición o establecimiento de límites. Toda una irrupción sin filtros en el uso de esos canales de comunicación, lo que provoca un marasmo de datos, contactos, información... al alcance de cualquiera. Lo que genera problemas de todos los colores: desde la simple curiosidad por cotillear al vecino o al desconocido/a de turno con espurias intenciones, hasta el espionaje y acoso más sotisficado. Por no hablar de los problemas atencionales que genera el aluvión de datos a los que se enfrentan las nuevas generaciones.

Los nacidos en el mundo digital carecen de atención profunda, ya que estan sometidos a una comunicación "hipertextual" masiva. Lo que les hace estar acostumbrados a galopar en toda una jungla digital de datos, de manera superficial, demandando siempre nuevos estímulos. No es raro que en estos últimos años los niños dianosticados como hiperactivos, aparezcan como setas dentro y fuera de las aulas.

Las paginas personales o blogs, han pasado de ser un lugar donde la gente escribía y leía confidencias, pensamientos, anecdotas, ideas, de manera personal y complice a un grupo de amigos, a convertirse en un catálogo de fotografias e informaciónes masivas, superficiales, con un número de usuarios tan grande que limita la capacidad de atención, conocimiento, transmisión reflexiva....  y que nos hace insignificantes. Tratamos de evitar eso haciendo aún más ruido y siendo el más gracioso de la clase.

Y es que, se tardan dos años en aprender a hablar y ochenta en aprender a callar. Hay silencios que valen más que mil palabras.

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flaño [06 Jan 2010|11:08am]
Flaño, flaño, flaño.... como cantinela de papagallo. Cada final de año, decada, siegle ocurre lo mismo un gesto automatico de buenos propósitos y deseos al convecino, familiar, conyuge, contrincante, adversario político... en definitiva ser de dos patas mas o menos humano o humanizado como perrito o animal doméstico de turno. El caso es ejecutar un "flaño" verborreico e inconsciente, pero necesario. Ojo aquel que no reciba su "flaño" correspondiente en su momento oportuno primero y preciso. Deberá transcurrir enero suficiente para que en lo colectivo estemos pensando en otros menesteres distintos a los "flaños".

Y es como un grito de guerra, un "tam tam" inconsciente que invoca en nosotros una procesión tribal sugestionados, capitaneados por el canto del infante, del super niño todopoderoso: y es que, ¿quien puede negarle la sonrisa de un niño, del "rey" de la casa?. Asi entre "flaños" y "reyes" ríase usted y atrincherese en las colas automovilisticas redentoras que son engullidas por las bocas de los centros comerciales, auténticos centros de culto de lo inconsciente y de las maravillas de la felicidad pautada e inexplicable. Todo un problema para la solución de nuestros problemas.

Hay quien se queda mirando por la ventana mientras los demás se lanzan "flaños" y buscan disfrazarse de rey para tutear al "rey de la casa". Rey, por cierto, que tiene sus horas contadas en la subida de enero, en la vuelta al cole y sus reválidas, en los madrugones y las vigilias. Pasan a ser lacayos, subditos (reveldes eso sí) del "pater familias" o las "mother talking" segun el caso, que recuperan el trono familiar, la cordura, y la común sensación de frustración y cansancio de tener que llevar bajo sus hombros el peso de lo cotidiano.

Flaño a todos!!
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entresueños [09 Sep 2009|10:20am]
Cerrar los ojos

Y mientras sabes que vas a dormir, que tienes que dormir, dejas de saberlo. Sin darte cuenta, te deslizas por un tobogan, caes a una piscina, entras en una niebla, todo confuso, súbito, repetino. Pensamientos que se acumulan y se agolpan desde la conciencia como trenes, taxis, a los que luego, empujado como la gente que abalancha en el metro, te montas en uno. Ya estas en mitad del pensamiento, del sueño, de la mezcolanza de recuerdos y sensaciones agolpadas tan llenas de impresiones, de las que es muy dificil tener la cabeza fria. Son impresiones que se suceden, que contínuamente se mezclan todas como surtido de recuerdos, anelos, deseos.... todo de manera imprevisible, en una realidad distinta pero que conecta con los "bajos fondos" de nuestro subconsciente, especialmente sugerente, intenso, llamativo, fulgurante.

Soñar.

Abres los ojos, y te quedas consternado. Solo fue un sueño. Miras el reloj, es una hora de madrugada y eso te tranquiliza asi que vuelves a deslizarte en esa marabunta de pensamientos, en ese torrente del subconsciente que aflora desde lo más hondo de nosotros y a la vez nos convierte espiritualmente en personas más completas. Nuevos dramas, nuevas alegrías, nuevos deseos, nuevas contradicciones aparecen concatenadas, sin tiempo de reacción que nos permita separar lo absurdo de la rutina precedible, de la vigilia, lo ilógico de lo racional, lo fantasticamente deseable de lo comunmente aceptado. De nuevo aparece el sueño y toda una clase de aventuras, experiencias... mientras tenemos el cuerpo aparentemente anestesiado en la cama. Como en todo sueño llega el drama, absurdo o no, pero drama y no paramos de pensar cómo podemos arreglar el desaguisado, si es que tiene arreglo, lo vivimos en puro presente, llenos de convicción, sin replantearnos el por qué, de dónde surge, si es lógico todo eso, si algo tiene que ver con nuestra rutina. Simplemente actuamos, vivimos con la naturalidad de niño y la experiencia que nos ha construido para superar adversidades. Pero vuelvo a despertar.

Solo ha pasado media hora y miles de mundos

Y una vez en vigilia el tiempo si que corre de veras. Es tiempo sabido, cuando más concesiones hagamos en favor del tiempo, mas velozmente se precipita y nosotros con él. En cambio, cuando más intensamente vivimos una experiencia sea a través del sueño o de una melodía el tiempo parece detenerse, disminuir su latido, su tic tac, para acelerar el nuestro. De este modo, es preciso saber que es mejor ser dueños de nuestro "propio" tiempo, subjetivizandolo, que a que el tiempo sea dueño de nosotros en su racionalización inexorable y dejemos en su camino de vivir.
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[26 Aug 2009|09:15am]
Hace calor.

En la carretera, en el desván, en el vestíbulo, en la cocina, en la terraza, en el pasillo, en la cama, en el armario, en cabina, en el zaguar, en madrid, en sotogordo y bérchules. Calor vasodilatador, sofocante, que te arremolina a la vera del split, que colapsa el ánimo y recluye a la inactividad.

Sentado en el sofá, enfrente está la televisión, la gran aliada, para muchos, o una ventana al tumulto informativo, al estrees noticiero y la pachanga sensorial, que deja K.O. RUIDO Y MOSCAS!!! Asi que, mientras se embotan los sentidos digo: PFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF y pensar espero al menos, pensarlo un poquillo, aunque sea poco.

Y es que estoy escribiendo lo pensado ayer, porque el calor me empalagaba tanto que me arrastraba en el sofa con el split a chorro tieso.  Hoy es diferente, la televisión está muda, el aire matutino hace bailar a las cortinas alegremente y la luz quiere ser agradable. Es festivo en mi pueblo y haré un viaje.

Cosas del ánimo
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[10 Aug 2009|12:06am]

El Estrecho de Gibraltar es el auténtico rio que nutre el Mediterraneo. Este se encuentra 2 metros por debajo del atlántico. Los otro rios, Ródano, Ebro, Po... vierten miles de millones de litros de detergente de lavadora y podredumbre al mar.


Una visión fatalista del mundo. Hay muchas otras. Pero ya con esta me basta para intentar transmitir el desasosiego que hoy me embarga, puntual, eso sí, confitado con el calor de verano, espeso.

Estámos ávidos de ser testigos en general de los grandes acontecimientos del mundo, de las grandes citas. Para ello usamos medios de comunicación entre personas ya sea físicamente o no: a través del avión, tren... llegamos personalmente a las grandes avenidas, monumentos, ciudades, museos, pueblos, etc.; a través de internet, la televisión, el cine... lo hacemos virtualmente. Así pues yo me pregunto: ¿En esta orgia de medios comunicación tan accesibles y democráticos, se encuentran fines que justifiquen en todo momento su uso?

Y es que estamos sumergidos en la cultura del ruido, y llamo ruido a ese uso indiscriminado de los medios, que apenas carecen de filtros selectivos que sinteticen ideas, confundiendo la libertad de expresión con la expresión indiscriminada, a chorro tieso, con un contínuo flujo de datos, sensaciones, que fluyen a través de dichos medios tan necesarios para la comunicación y que consideramos imprescindibles, tanto o más en muchos casos, que órganos vitales de nuestro cuerpo. ¡¡Estamos locos, desatados!!

Así que este verano, despues de un refrito de anuncios publicitarios, un aturdido revoloteo por los miles de millones de fotos en facebooks y diaros personales virtuales (que más que personales la mayoría quieren ser de interés publico, sobre todo para cazatalentos) , un alud de carabanas hacia la playa prometida, y cosas tan absurdas como ver tu pueblo en la tele desde el lugar de vacaciones y las vacaciones desde tu pueblo (es decir, un estar sin estar). Despues de tanto movimiento de desgaste, desesperación, huida sin sentido, continuados empapelados de regalo de cada lugar y de cada idea (qué bonita es la Alhambra, dile con un anillo cuánto la quieres), cuando crees que te mueves, te mueves como si fueras un escalectric, por un circuito determinado y pasando contínuamente por los mismos lugares esperados y repasando las mismas ideas, todo ello una y otra vez (una y otra vez...).

Acceder a todo es tan facil, tanto que nos vemos obligados a poner filtros para evitar pasar de la alegría a la pena con tanta rapidez que parece algo contínuo, convirtiendo ambos estados en uno solo, es decir en un estado neutro, apático. Y evitar, que una noticia fatalista como la anterior, sea simplemente una anecdota más a la colección.
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viaje al interino de la tierra [20 Jun 2009|01:06am]

Me imaginaba alargando mi sombra delante mia, por un camino impreciso en lo futurible y seguro en su rectitud.

Me imaginaba esa colección de hombrecillos verdes, virtualizados, en "stand by", a la espera de un botonazo "on". Yo tambien formo parte de esas colecciónes de contactos, de listas, como si se tratara de un muestrario de especies zoológicas de un laboratorio. Una lista de amigos resguardados, en una presencia que el tiempo trata de enmendar e ir arrinconando en la esquina del olvido.

Supongo que la televisión, con sus personajes, no nos queda tan lejos, como antaño, conocemos a alguien, que a su vez conoce a alguien que conoce a alguien que esta delante de la cámara,  delante de un puesto de mando, presentando una tertulia televisiva, debatiendo sobre temas políticos o presentando su última novela. Las distancias son otras, como los caminos, que son otros, mejores pisos,  más rectos, donde solo nos inniben los radares y sus multas, en una obligada filosofía "slow" de la vida (por-nuestro-bien, nos imponen mientras recaudan).

Se nos abren multitud de nuevos caminos, sugerentes, sugestivos, multitud de nuevos contactos, nuevas listas, nuevos mundos. Sin embargo, estamos educados a  seguir "nuestro propio camino", para poder progresar, llegar a nuestros proyectos, marcar más nuestro territorio, evitar la dispersión, aportar seguridad, un solo sentido. Lo que nos genera una contínua contradicción "de lo que tengo que hacer", con lo que "puedo hacer".

¿Cuantos individuos en esta maraña de circuitos, de virtualidades, chats, lista de amigos, contactos, perfiles, se sumergen en una niebla borrosa de lo impreciso, se arrastran al puro hastio y desparecen? Es algo que antes de internet y las nuevas interactividades ocurria tan solo a los viajantes, interinos, comerciantes, gente que carecia de un trabajo de una sola ubicación y que iban "reciclando" amigos contínuamente.

Ahora somos todos un poquito más así. Y ante tanta marea de contactos, potenciabilidades comunicativas... el valor de lo de siempre, del amigo fiel cobra especial importancia, así como la de tu propia sombra, una vez reconvertidos todos en "amigos interinos", porque será la que te acompañe una y otra vez alargándose en tu viaje de vuelta, porque siempre se vuelve.
 

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[10 Jun 2009|12:43pm]



Queria volver.


Casualmente volví, casual y curiosamente volví. Para volver a ver a los que son y a los que están. Los mismos. Vosotros, fieles jornaleros vivos. Pasaron años desde la primera vez. 

Despues de saturarme comprensible e incomprensiblemente del hedonismo masivo que estos baudios procuran con suma facilidad, me borré.

Despues entré en el Tuenti, a pesar de mis ya, trenti tantis años, y la cosa no mejoró. En su momento, fue para mi una terápia escribir y conocer a gente por aquí. Pero estirar mucho el chicle le quita sabor y explota la pompa. Asi que deje de masticar palabras y a tocar con las manos lo cotidiano.

Pero ahora estoy contento, y siento que es una pena desterrar por completo una experiencia-medio, que supuso para mí grandes momentos de satifacción y descubrimiento de personajes (vosotros).

Al encontraros de nuevo, fieles, he sonreido. Y lo mejor de esta alegría es que no me lo esperaba.
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Y yo me pregunto... [26 Oct 2008|05:41pm]
Diario de Patricio

El manco, con su tractor en temprano camino remolcaba una olorosa cuba de fitosanitarios para el quehacer propio de las labranzas que toca por esas fechas. Amortiguando sus palabras con el rugiente ruido de las turbinas de imponente motor tractoril, para sí, le resuena los sueños de niño, que aun le embelesan en la contemplación privilegiada de los horizontes primitivos de la madre naturaleza: montañas, barrancos, hierbas malas y buenas, nubes en telaraña que colorean el cielo como algodón de azucar, la indomable liebre camicace entre las mostruosas ruedas del tractor, los valles y las sombras...

Patricio, solitario en su jornada, avanza con el paso cansino y seguro de la máquina, atravesando brechas en el suelo, badenes, piedras, riachuelos, crespadas cuestas... nada se le resiste. Avanza, con el sentido inexorable, implacable de la vida, dentro de ella. Siente la fuerza de su curso, el diálogo en soledad consigo mismo. Las cosas bien hechas, son las que se sienten indefectiblemente. Las esenciales.

La naturaleza inspira ese movimiento invisible, exacto dentro de lo ilógico, seguro dentro de lo impredecible.

Ahí estaba Patricio, dejando huella (y qué huella gasta!!) y avanzando si o sí. Se sentía dentro de su propia naturaleza. Estaba encantado. Cada día comenzaba su ritual de labriego en soledad, pero integrado con cada elemento que le rodeaba, sentia la brecha que abría en su camino, la huella que dejaba, sentía que es imposible parar sin morir. Por eso, mientras avanzaba, sonreia. Siempre le acompañaba una tímida sonrisa en su mueca, incluso  cuando discutia con otras personas. El siempre pensaba para sí "ni manco ni perezoso, yo me abriré camino".

Patricio no sabia de letras, ni de números. Rara vez se relacionaba con la gente, salvo lo imprescindible para con su trabajo y quehaceres públicos. De lo poco que hablaba, mucha gente pensaba que era sordo mudo, porque tampoco prestaba mucha atención a los demás. Pero sin embargo, observaba todo lo que le rodeaba con obsesiva delicadeza. Y a pesar de ser manco no se consideraba un tullido. Ni mucho menos, era fuerte y agil, aparentando mucha menos edad de la que rezaba en su carnet.

Vivia en una pequeña casita de campo en las afueras del pueblo. La morada la tenía muy bien cuidada, con lo necesario, pero sin lujos.. Regularmente el panadero le llevaba el pan y huevos cada día, para el resto de cosas Patricio iba dos veces al pueblo por semana.

Sin mujer ni hijos, siempre se crió solo. Nació en una cuneta, de manera silvestre, como las flores del camino. El viento lo arrastro sigilosamente hasta donde está hoy, en el mayor de los anonimatos y de las soledades. Pero yo me pregunto....


¿Quién pudiera ver a través de los ojos de Patricio?


El ser más anónimo del mundo es el más prolijo en el desierto
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[20 Jan 2007|12:00am]
"La ciudad no existe ya, excepto en forma de centro cultural para turistas. Cualquier parador de carretera con aparato de televisión, periódico y revista es tan cosmopolita como Nueva York o París." (el problema de la simultaneidad de los nuevos medios de comunicación y la mezcla de distintas idiosincrasias culturales)

"La metrópoli  es hoy un aula; los anuncios son sus profesores. El aulta tradicional es un hogar anticuado, un calabozo feudal" (la expansión y la revolucion itinerante de los nuevos medios comunicativos tecnológicos)

"La información instantánea de radio y televisión hace que la forma de ciudad carezca de sentido y de función. Las ciudades estaba relacionadas anteriormente con las realidades de la producción y la intercomunicación. Ahora no" (uno puede comunicarse, trabajar y comprar desde casa).

"Hasta que se inventó la escritura, vivimos en el espacio acústico, donde viven ahora los esquimales: sin fronteras, sin dirección, sin horizonte, la oscuridad de la mente, el mundo emotivo, la intuición primordial, el terror. La palabra es mapa social de este oscuro pantano" (la importancia vital de la cultura oral)

"El lenguaje estructura el abismo del espacio mental y acústico, ocultando su curso; es la arquitectura cósmica, invisible, de la oscuridad humana. Habla para que te vea." (el lenguaje es el pilar del hombre social)

"La estructura dirigió un rayo de luz a los altos picos del lenguaje; la escritura era la visualización del espacio acústico. Iluminó la obscuridad" (la formalización objetiva, institucional de los procesos comunicativos orales)


Marshall Mc Luhan   <----- y eso que no llegó a conocer internet
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[06 Jan 2007|03:58am]
Comunicación vacia

Acercarse a las circunstancias que rodean al ser humano, a lo que nos influye y nos sume en situaciones impredecibles. Es la comunicación la que refuerza el valor de los vínculos y las emociones. La comprensión y transmisión de los distintos valores culturales y formas de pensamiento.

El miedo perturba la comunicación. La ideología arenga estados de colectividades marcadas e irracionales, abrigadas por sentimentalismos de grupo. La política, transfigura el cinismo y la hipocresía en discurso de moral simplona y demagógica y mueve los hilos de un mundo encolerizado por imponer los unos a los otros sus propias ideas como válidas. Imponer, dominar, no comunicar, enseñar, aprender.

Con la posibilidad comunicativa entre culturas, se puede limar el contraste de los grandes problemas locales, disminuyendo su poder corrosivo, educando al individuo desde la diversidad y la relativización responsable de sus acciones y sentimientos. Asi como la linealidad temporal elimina los contrastes sumando nuevas experiencias, la mayor concienciación simultanea de acontecimientos en diversas culturas elimina las barreras en la apreciación de un mundo con mucha riqueza comunicativa, con la necesidad de escuchar aquello que nunca se ha dicho y de llenar con palabras y caricias el vacío que impide alcanzar la felicidad.

Y es esta, la felicidad, el más legítimo de nuestros deseos.
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[04 Jan 2007|02:03am]
Palabras
 
Sentido
 
Silencio.
 
 
Llevaba tiempo reacio a este medio. Reacio a la palabra escrita, reacio a reencontrarme con ella, con la voz del alma, silenciosa, reflexiva, introspectiva, que mina, deja un rastro tras de sí de lo pausado, silencioso, lo que acontece simultáneamente en pensamiento.
 
La palabra estampa, petrifica, desnuda una idea, exibiendola, interpretandola, retomandola, redefiniendola, descontextualizandola. La palabra al abrigo del instante es la voz, la palabra al abrigo del silencio, de la atemporalidad, es la palabra escrita. A veces, el silencio nos llena de palabras del pasado, voces extintas, que resurgen por mor de la memoria. Pero es esa memoria visual, que nos ofrece la palabra escrita la que nos facilita rescatar lo ancestro, la historia, el pensamiento, la cultura... nos permite rescatarlo y lapidarlo.
Pero lo más importante de la palabra no es lo que dice, lo que muestra, sino lo que esconde, camufla tras de sí, entre lineas, entre letras.... la palabra solo es un vehiculo, un pretexto, un medio para comunicar... pero sobre todo para expresar. La llave de las esencias escondidas, la clave de las emociones soterradas, intimas, desconocidas... provocando un sentido refractario al silencio, enriqueciendolo, mimándolo. Y es este, el silencio, a través de las palabras, el que tiene el verdadero sentido.
 
Silencio, ausencia... lleno de sentido, de presencia. En cada uno de nosotros.
 
Necesitamos a los demás para darnos sentido a nosotros mismos. A la presencia, para darle sentido a la ausencia, y a la palabra para darle sentido al silencio. Y es este en su cualidad de invisible sordo lo que lo contiene todo por no expresar nada.

pd: del mismo modo, la emoción no esta en lo que vivimos, sino en proyectar lo que viviremos, como no esta en lo que expresamos con la palabra, sino lo que asentimos con el silencio... un silencio encierra más que todo lo decible.
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[25 Dec 2006|03:16pm]
25 de diciembre.

No me importa tanto el año como el día. Ese día, la fecha del nacimiento de Jesús de la fecha de su encarnación, que a su vez se relacionaba con la fecha de su muerte. En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirma que “nuestro Señor fue concebido el 8 de las kalendas de Abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día que murió” (B. Botte, Les Origenes de la Noël et de l’Epiphanie, Louvain 1932, l. 230-33).

En la tradición oriental, apoyándose en otro calendario, la pasión y la encarnación del Señor se celebraban el 6 de abril, fecha que concuerda con la celebración de la Navidad el 6 de enero. La relación entre pasión y encarnación es una idea que está en consonancia con la mentalidad antigua y medieval, que admiraba la perfección del universo como un todo, donde las grandes intervenciones de Dios estaban vinculadas entre sí.

Se trata de una concepción que también encuentra sus raíces en el judaísmo, donde creación y salvación se relacionaban con el mes de Nisán. El arte cristiano ha reflejado esta misma idea a lo largo de la historia al pintar en la Anunciación de la Virgen al niño Jesús descendiendo del cielo con una cruz. Así pues, es posible que los cristianos vincularan la redención obrada por Cristo con su concepción, y ésta determinara la fecha del nacimiento....

etc...etc....

Si no lo leo, no lo creo, y leyendolo incluso me cuesta creerlo. Creer o no creer determinados testimonios, teorias sobre el por qué se celebra la Navidad el 25 de Diciembre, es algo que ahora no ocupa mi mente, más bien, estoy impregnado de una tranquilidad plácida y alejado de toda iconografía, color, idiosincrasia, bullicio, algarabía, meapilas, borrachuzo de turno... propio de esta fecha de EXCESOS: de frío, alcohol y mantecosidad asada o envuelta en fino papel.

Desde mi soledad buscada, en mi refugio Granaino, veo discurrir el dia a través del cristal de mi ventana, en la lectura de algun líbro, en el resposo del calor de la franela, en el susurro de una ténue y apacible melodía, en la compañia del silencio y el calor del radiador. ¿qué mas puedo pedir en un día como hoy?.

Creo que sí siento la paz, y qué mejor día como hoy para inspirarse en mas sublime estado!!!

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[10 Nov 2006|01:37pm]

En cuanto comenzamos a vivir, lo dulce se nos presenta tan dulce y lo amargo tan amargo, que inevitablmente dirigimos todo nuestro afán hacia las alegrías de la vida, y ya no nos contentamos con "alimentarnos un mes o dos con miel", sino que desearíamos no probar nunca otro alimento; sin saber que, en realidad, durante este tiempo dejamos que nuestra alma muera de hambre.


Oscar Wilde  "De Profundis"

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