shorisaua (shorisaua) wrote,
shorisaua
shorisaua

Y yo me pregunto...

Diario de Patricio

El manco, con su tractor en temprano camino remolcaba una olorosa cuba de fitosanitarios para el quehacer propio de las labranzas que toca por esas fechas. Amortiguando sus palabras con el rugiente ruido de las turbinas de imponente motor tractoril, para sí, le resuena los sueños de niño, que aun le embelesan en la contemplación privilegiada de los horizontes primitivos de la madre naturaleza: montañas, barrancos, hierbas malas y buenas, nubes en telaraña que colorean el cielo como algodón de azucar, la indomable liebre camicace entre las mostruosas ruedas del tractor, los valles y las sombras...

Patricio, solitario en su jornada, avanza con el paso cansino y seguro de la máquina, atravesando brechas en el suelo, badenes, piedras, riachuelos, crespadas cuestas... nada se le resiste. Avanza, con el sentido inexorable, implacable de la vida, dentro de ella. Siente la fuerza de su curso, el diálogo en soledad consigo mismo. Las cosas bien hechas, son las que se sienten indefectiblemente. Las esenciales.

La naturaleza inspira ese movimiento invisible, exacto dentro de lo ilógico, seguro dentro de lo impredecible.

Ahí estaba Patricio, dejando huella (y qué huella gasta!!) y avanzando si o sí. Se sentía dentro de su propia naturaleza. Estaba encantado. Cada día comenzaba su ritual de labriego en soledad, pero integrado con cada elemento que le rodeaba, sentia la brecha que abría en su camino, la huella que dejaba, sentía que es imposible parar sin morir. Por eso, mientras avanzaba, sonreia. Siempre le acompañaba una tímida sonrisa en su mueca, incluso  cuando discutia con otras personas. El siempre pensaba para sí "ni manco ni perezoso, yo me abriré camino".

Patricio no sabia de letras, ni de números. Rara vez se relacionaba con la gente, salvo lo imprescindible para con su trabajo y quehaceres públicos. De lo poco que hablaba, mucha gente pensaba que era sordo mudo, porque tampoco prestaba mucha atención a los demás. Pero sin embargo, observaba todo lo que le rodeaba con obsesiva delicadeza. Y a pesar de ser manco no se consideraba un tullido. Ni mucho menos, era fuerte y agil, aparentando mucha menos edad de la que rezaba en su carnet.

Vivia en una pequeña casita de campo en las afueras del pueblo. La morada la tenía muy bien cuidada, con lo necesario, pero sin lujos.. Regularmente el panadero le llevaba el pan y huevos cada día, para el resto de cosas Patricio iba dos veces al pueblo por semana.

Sin mujer ni hijos, siempre se crió solo. Nació en una cuneta, de manera silvestre, como las flores del camino. El viento lo arrastro sigilosamente hasta donde está hoy, en el mayor de los anonimatos y de las soledades. Pero yo me pregunto....


¿Quién pudiera ver a través de los ojos de Patricio?


El ser más anónimo del mundo es el más prolijo en el desierto
  • Post a new comment

    Error

    default userpic
  • 0 comments